HUELVA 2017-2018

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Fiesta de Halloween en Huelva

ıllıllı Leyendas de Halloween en Huelva: Jack el Linterna


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La Víspera de Todos y cada uno de los Beatos, la noche de Halloween, es, seguramente, la noche más espectral y mágica de todo el año. Muchas fiestas y tradiciones se festejan en torno a las leyendas de espíritus que deambulan por camposantos justo en esa noche merodeando en pos de la salvación eterna.

Prácticamente podríamos charlar de una historia de leyenda propia por cada país, aun por cada zona o bien urbe o bien pueblo. Historias que han pasado de boca en boca, de generación en generación, siempre y en todo momento subyugando a los más jóvenes (y a los no tan jóvenes) y sirviendo de disculpas para segregas asambleas en que los protagonistas se cuentan los más terroríficos relatos.

Permitidme, puesto que, encender la lumbre de mi hogar, sentaos conmigo en la alfombra, y escuchad, oid la historia de Jack el Linterna, quien merodea eternamente entre el cielo y la tierra buscando su salvación.

… “No hay ninguna persona más listo que , ni que sea capaz de excederme en inteligencia y astucia”, chilló Jack con su media lengua aletargada por tantas pintas de cerveza. Sus compañeros de mesa, con los que acostumbraba a reunirse para jugar a las cartas, y ganar conforme se jactaba, lo miraron con menosprecio y sin apenas prestarle atención, prosiguieron en sus temas. Menospreciado, Jack levantó todavía más la voz, y desafiante, volvió a graznar: “reto al mismo Demonio a que me pruebe si es más inteligente que yo”.

El silencio se apoderó de la tasca. Por un instante, ni la más áspera de las respiraciones de los variados bebedores que allá se reunían se escuchó, y todos, sin salvedad, lo miraron con terror ya antes de hundir la mirada en lo más profundo de sus vasos.

Jack se levantó con presteza, volcó su silla, separó de un manotazo la mesa, tirando las cartas, y salió furioso del local. Pero en el exterior encontró con un caballero que vestido de negro le miraba atentamente escondo bajo un ancho sombrero. Un veloz helor recorrió el cuerpo de Jack, mas soberbio como era, no solo no redujo el paso sino se dirigió de forma directa a él.

“¿Qué deseas?”, le espetó.
Pero no hubo respuesta.

Jack se dio la vuelta y se dirigió a su casa, mas a sus espaldas siempre y en toda circunstancia podía sentir la sombra vigilante de aquel enmascarado que le proseguía. Una y otra vez se volvía, mas no alcanzaba ya a verlo. Por último llegó a su casa donde se refugió. No obstante, ya la intranquilidad se había apoderado de él. Una y otra vez se asomaba a la ventana, y ahora sí, siempre y en toda circunstancia, del otro lado, aparecía la siniestra figura de aquel hombre de negro.
Sobreponiéndose, volvió a salir, y de nuevo le preguntó, “¿quién eres y qué deseas?”

Una voz profunda y gutural crujió en la obscuridad de aquella siniestra calleja del pueblo. Los cielos parecieron cerrarse todavía más, y de lo más profundo de su boca, unas palabras sibilantes pudieron oírse:

“Soy el Demonio y estoy acá puesto que hasta mis oídos ha llegado el rumor de que te consideras más inteligente que yo”

Si bien atemorizado, Jack supo hallar en sí su carácter máz jovial y despierto, y echándole el brazo sobre los hombros lo invitó a marchar juntos al bar. A lo largo de horas y horas estuvieron hablando y bebiendo; jugaron a las cartas, y por último, cuando el Demonio le comunicó que se lo llevaría al averno para purgar sus pecados de soberbia, Jack lo invitó a una última ronda.

Al ir a abonar, se halló sin dinero, y entre gracietas, desafió de nuevo al Diablo:
“Demuéstrame tus poderes, si eres capaz. Transfórmate en algo pequeño, en una moneda, por ejemplo”

El Diablo, picado en su orgullo, de esta manera lo hizo, instante que Jack aprovechó para guardársela en el bolsillo donde anteriormente había oculto un crucifijo de plata. Viéndose atrapado allá, el Demonio tuvo que concederle un deseo.

Astuto como ninguno, Jack le solicitó no volverle a ver hasta el año siguiente, tiempo a lo largo del como le dejaría en paz, asegurándose de esta forma un año de vida.

Un año después, y sin faltar a su cita, el Demonio volvió a aparecérsele. Esta vez no habría partida de cartas, ni risas, ni borracheras. Sencillamente se lo llevaría con él a los avernos.

Mas nuevamente Jack volvió a solicitar su último deseo ya antes de fallecer. Bien es sabido que los deseos de quienes están a puntito de pasar a otra vida, deben concederse, de tal modo que el Demonio, de nuevo, volvió a ceder.

“Quiero una última cena. Llevo tiempo tras comerme la manzana que está en la copa de aquel manzano. Es la más jugosa y la mejor cuidada, y me agradaría gozar de ella ya antes de partir”

El Demonio subió, mas de nuevo, Jack, volvió a jugársela tallando en el leño del árbol una cruz a fin de que no pudiese escapar de él. Agobiado y sintiéndose engañado de nuevo, tuvo que verse obligado a concederle un deseo a cambio de su libertad. Esta vez no volvería a presentarse hasta diez años después.

Mas deseó el destino que Jack no llegase a cumplir aquellos diez años, y murió mucho ya antes. Soberbio, desalmado, orgulloso y soberbio… era imposible que Jack pudiese atravesar las puertas de San P., y de esta forma, al llegar a ellas, fue defenestrado a los avernos.

Mas hete aquí que el Acuerdo proseguía todavía actual, y era imposible que el Demonio y pudiesen encontrarse ya antes de diez años. A las puertas del averno, a Jack se le proveyó de un nabo hueco y dentro una pequeña candela con la que iluminar su eterno paseo por el planeta existente entre el cielo y los avernos, entre el bien y el mal.

Aquel espíritu ha sido visto reiteradamente en la noche de Halloween, siempre y en todo momento deambulando, con una luz en sus manos y como ánima en pena. El espíritu de Jack el Linterna ha acompañado siempre y en toda circunstancia a quienes en esa mágica noche se aventuran a caminar por calles oscuras, siempre y en todo momento pendiente de hacer su próximo truco o bien de cerrar su siguiente trato.

Esta no es más que entre las versiones, aliñada, de una de las múltiples leyendas que hay en torno a Jack O’Lantern. Hay quien asevera que se lo jugaron a las cartas; hay sociedades que aseveran que el propio demonio le cortó la cabeza y la empleó como linterna, y de ahí que, esas facciones en las calabazas…


Muchas historias, mas todas y cada una con algo en común: Jack, el Demonio, y la noche de Halloween, la víspera de Todos y cada uno de los Santos…
Y ahora, ¿me acompañas por las calles a oscuras a recoger nuestros regalos? ¿truco o bien trato?

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⌘ CANAL 03: Fiesta y Noche Halloween en Huelva 2015








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