HUELVA 2017-2018

Historia, Playas, Turismo, Recreativo, Fiestas Colombinas, Semana Santa Onubense y Romería del Rocío

Fiestas Colombinas de Huelva: programación, plano, conciertos, actuaciones, cartel, agenda, alumbrado, app, música, calendario, cantantes, horarios e itinerario.

Historia de las Fiestas Colombinas


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Se conoce como Fiestas Colombinas a las celebraciones que anualmente se efectúan en la urbe de Huelva para celebrar los diferentes hechos históricos relacionados con la Gesta Descubridora.

Acostumbran a perdurar una semana desde los últimos de julio a los primeros agosto, siendo el día grande el tres de agosto, data en la que se memora la salida de la expedición de Colón de Palos de la Frontera, con destino a América, en mil cuatrocientos noventa y dos.

Declaradas Fiestas de Interés Turístico Nacional de Andalucía son consideradas las fiestas grandes de la urbe así como la Velada de la Cinta, que se festeja en el mes de septiembre.

Las conocidas popularmente como "Las Colombinas" son unas fiestas atípicas en Andalucía pues a la inversa de lo que sucede en la mayor parte de festividades primordiales de cada localidad españolas éstas no tienen una raíz religiosa, como recordaba el regidor de la urbe en mil novecientos noventa y nueve.

“Celebramos estas fiestas en torno al tres de agosto pues no memoran a ninguna Virgen ni a ningún patrón. Acá se recuerda la historia, la partida de las carabelas descubridoras de Colón hace quinientos siete años." Regidor P. R.

Por este motivo, si bien las celebraciones religiosas en la urbe se remontaban cara el siglo XVII cuando en el mes de septiembre se festejaban actos y una romería en honor de la patrona de la urbe, la Virgen de la Cinta a fines del siglo XIX, empezó a nacer en la zona un sentimiento que procuraba el reconocimiento de la provincia de Huelva en la llamada Gesta Colombina 4 siglos atrás.

Todo ello se comprende en el contexto de una urbe en franca expansión cultural y demográfica que procuraba consolidar sus señales de identidad como capital de la provincia. De esta manera aparecieron diferentes instituciones que pretendían poner en valor los Lugares colombinos de cara a la próxima data de mil ochocientos noventa y dos de cara a la Celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América.

A causa de estos movimientos culturales se produjeron en el año mil ochocientos ochenta estas celebraciones merced a un conjunto de ciudadanos y sobre todo a la, entonces últimamente creada, Real Sociedad Colombina Onubense,4 que recobraron la idea del Gobernante Civil M. A. y Castillo que años ya antes, en mil ochocientos cincuenta y cinco, había planeado una celebración afín.

La primera edición de las Fiestas Colombinas supuso un éxito inmediato en la urbe y en la vecina localidad de Palos de la Frontera, con la asistencia el tres de agosto del capitán general del Departamento Marítimo de Cádiz, L. H.-Pinzón Á., descendiente del codescubridor del continente americano M. A. Pinzón y con la presencia de diferentes embarcaciones de la armada de España.

En el Monasterio de La Rábida se reunieron más de quince personas como espectadores de un "desembarco" de la armada de España y los fuegos de artificio que se lanzaron de noche. Desde esta primera edición se promovieron unas fiestas con un claro carácter marinero.

A pesar de la competencia con la Velada de la Cinta en la urbe, esta nueva celebración se implantó con velocidad.

En esos primeros años los festejos incluían misas de campaña, certámenes literarios, visitas a La Rábida y competiciones deportivas tradicionales. Fue desde mil novecientos veinticinco, y cuando el Círculo Mercantil instaló su caseta, cuando empezó a festejarse de forma masiva en el muelle de la urbe. Entonces empezaron a abundar elementos tradicionales de las ferias andaluzas: casetas, atracciones, tómbolas o bien espacios para el baile.

Tras la celebración del IV Centenario la feria fue ganando en popularidad entre la población onubense, sobre todo desde los años mil novecientos veinte, desplazando poquito a poco a la tradicional festividad de La Cinta.

La relevancia de las fiestas en esa temporada queda patente en la descripción que de ellas se hace en la prensa local, como por servirnos de un ejemplo de las Colombinas de 1924:

“Cada día se aprecia más animación por esos patrióticos festejos, que superarán sobradamente a las celebraciones en años precedentes.”

Sobre el iluminado singular para las fiestas:

“En el camino del muelle se han puesto muy vistosos arcos, como asimismo en los paseos de Las Palmeras y del Balneario, los que lucirán por vez primera esa clase de iluminación, que ya empieza a ser festejada con toda justicia por el público generalmente.”

Sobre la presencia de la M. de España durante esos días:

“[…] se espera que hayan anclado en nuestro puerto múltiples buques de la M. de guerra, a cuyo efecto el señor Marchena Colombo, presidente de la Sociedad Colombina, ha recibido carta del general encargado del departamento de M., anunciándole que van a venir a Huelva el mayor número de buques que las circunstancias dejen.”

Sobre las celebraciones institucionales del tres de agosto memorando la partida de C. Colón del puerto de Palos de la Frontera.

“Como de costumbre, el día 3, las autoridades de Huelva y asociados de la Colombina van a salir para La Rábida, donde se festejará una misa en celebración de la oída por Colón y sus intrépidos acompañantes ya antes de su salida del puerto de Palos”. Diario “La Provincia”. treinta de julio de mil novecientos veinticuatro.”

Apogeo y crisis de los festejos

Con los años los festejos de las Fiestas Colombinas empezaron a ganar la lucha a los actos académicos y religiosos transformarse en una celebración de ocio y de masas. Por este motivo necesidad de espacio para los asistentes hicieron preciso un primer traslado en el año mil novecientos cuarenta y tres desde el viejo Camino del Muelle hasta un espacio considerablemente más abierto como era el Muelle de Levante, ya en el Puerto interior de Huelva. Desde ahí las fiestas medraron al tener espacio para la instalación de nuevas casetas, atracciones de feria y un camino marítimo.

A pesar de esta expansión de la feria, con el paso del tiempo el espíritu marinero que desde siempre y en todo momento había envuelto la celebración empezó a desaparecer, como prueban las protestas que el entonces regidor de la urbe, F. Montenegro, expresaba claramente en comparación con las de su niñez:

“... aquellas fiestas que llegamos a conocer en nuestros años jóvenes, nos llegaban más al corazón. Y era que tenían más sabor a mar y más emoción en su sentido espiritual y de evocación. No se colgaban tantos farolillos verbeneros en los viejos paseos del muelle, mas en cambio los acorazados Reina Dirija y Pelayo, conjuntamente con otros buques de guerra, llenaban las calles de blancos uniformes al saltar a tierra la marinería.”

Ya en la década de los mil novecientos sesenta, en mil novecientos sesenta y cinco, las celebraciones se desplazaron un quilómetro más al sur de la urbe, a la llamada entonces Avenida F. Montenegro y en los terrenos de lo que en la actualidad es el Estadio Nuevo Colombino. Su estructura era afín a la presente si bien las casetas eran construcciones permanentes, de grandes dimensiones y al aire libre para aprovechar el fresco de las noches de agosto.

res años después se inaugura al lado del circuito la Plaza Monumental de Toros de Huelva que acabó siendo derribada en los años mil novecientos noventa. Esta temporada coincide con un apogeo económico y demográfico en la urbe merced a la implantación del Polo de Desarrollo con lo que muchas de las compañías de éste patrocinan sus casetas en el circuito.

Tras una nueva etapa de declive, el Municipio -que precisaba recalificar terrenos para la construcción de un nuevo estadio de fútbol y salvar la deuda económica del club local- decide un nuevo traslado del circuito desde el año dos mil. Ese último año empieza la tradición de dedicar una portada de año en año a algún edificio o bien corporación provincial.

 
   
 




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